LA PUNTUALIDAD EN TIEMPOS DE MI NIÑEZ
Recuerdo que era 1970, cursaba el último año de primaria
y era una tarde de sábado; iba con un compañero y amigo, con las prisas a un
campo a las afueras de mi ciudad andina Huanta-Ayacucho, para reunirnos con más
chiquillos para jugar fútbol. Cuando intempestivamente me detuve; me acababa de
acordar que no llevaba la propina que difícilmente obtuve de mi padre para el
refresco y la apuesta, le dije a mi acompañante que tenía que volver a casa y
que no tardaría. Mi amigo se enfadó, pues bien sabíamos que los que llegábamos
tarde teníamos que esperar a mas chicos para hacer un tercer equipo para jugar
y si no venían, "piña" nos pasábamos la tarde de
"espectadores", algo que a nadie gustaba; pero comprendió mi aprieto,
claro, sin plata tampoco podría jugar ni comprarme nada para la sed. Ya casi
habíamos salido de la ciudad, por lo que no podíamos ver el reloj de la iglesia
y mi amigo conduciéndome a la sombra me conminó: "ESCUPE SOBRE ESTA PIEDRA,
SI SE SECA Y VEO QUE AUN NO REGRESAS, ¡ME VOY!.
...
Recurso que seguramente dio lugar a un dicho muy popular
en mi región asistiéndonos con costumbre folklórica con palabras quechuas:
"LA VIDA ES UN TOQAY" (Toqay en quechua
significa saliva); para expresar que la vida transcurre fugazmente.
Así cómo hay grandes y nefastas decepciones en la
política; también existen satisfacciones, pero las mayores y grandes
satisfacciones solo se obtendrán a lado del pueblo.
Les entrego una anécdota de cuando fui autoridad de
Huanta distrito.
LOS TRES MOSQUETEROS HUANTINOS
A inicios de la década del '70, éramos cuatro chiquillos
que en 1971 habíamos iniciado la secundaria en la Gran Unidad Escolar
"GONZALEZ VIGIL"; los que podríamos decir que protagonizábamos una
versión cantinflesca de la magistral novela de Alejandro Dumas autodenominándonos
"LOS TRES MOSQUETEROS MÁS UNO DE YAPA" con nuestro lema "¡Todos
para uno, uno para todos y aquel que diga que no, que se vaya a la cdsm!".
Éramos los que veníamos de la Escuela San Ramón: Luis
Abel Vega Guillén, Edgar Arturo Cárdenas Gil y el que les narra Luis Wilfredo
Guillén Rojas; conformábamos un TRIO famosito por las "palomilladas"
desde el Jardín de Infancia donde dábamos dolores de cabeza a nuestras
profesoras y madres a la vez de más de uno de nosotros; el cuarto que se nos
unió, era venido de la primaria del Vigil: Lucio Abdul Alí Bastidas a quien con
mucho gusto y algarrabía lo recibimos completando el grupo.
Pues bien; LUCHO ALÍ, es el que sería el D'ARTAGNAN, el
"gascón huantino" que venía desde el barrio Desaguadero, más
"arribita" de Cinco Esquinas; es el más noble y cándido, a lo mejor
por haber nacido en la víspera del día de la Virgen Candelaria; pero sumamente
"chacotero". Muy místico, siempre deseaba que todo esté bien hecho
poniéndole mucha pasión a todo; sensible por demás, solía resentirse con
facilidad, por ello se ganó el título de "Orgullo Herido".
Como ARAMIS perfilaba LUCHO VEGA, porque era el que más
delicado, elegante y caballeroso procuraba ser; vanidoso, se alucinaba el más
velludo y fungía ser el "Chapu" del grupo; extremadamente tímido con
las chicas, aunque no nos lo admitía; nos mostraba su fuerte carácter a la hora
de entrar a esa "lid", negándose a participar pretextando que tenía
otros intereses. Con mucho cuidado y celosamente ocultaba aunque nos dábamos
cuenta, que andaba enamorado de una chica muy guapa y que vivía cerca al
estadio Municipal de Huanta a donde por amor caminaba procurando no ser
"ampayado" por alguien indiscreto... Nunca, al menos yo, supe si
habrían cortejado.
Yo, LUCHO GUILLÉN, era el ATHOS, mi personalidad mas bien
era reservada, porque vivía atormentado por mi mala suerte, así como de volver
a casa por si habría cometido una falta y que me esperaba algún castigo; soy el
mayor de los cuatro por lo cual pretendía pero sin éxito mesurar nuestro
comportamiento; y casi todos los años era elegido tesorero de mi sección
promovido por mis "secuaces" por alardear que influíamos sobre los
demás compañeros; no piensen mal, nunca por el interés de repartirnos las
cuotas. También tímido con las chicas, pero para variar iba con discreción por
Alameda a buscar a una que tenía varias hermanas mayores y un hermano que me
producían más timidez aún.
EDGAR CARDENAS, era el PORTHOS, al que le encantaba
vestir bien como a todos nosotros y presumir ser más alto de todos siendo el
menor de todos, con Vega eran los mas alborotadores, una dupla
"peligrosa"; ingenuo pero resuelto, jugaba bien al fútbol. Se ufanaba
de tener romances clandestinos y tener "percha" de gran conquistador.
Por lo que procurábamos aguarle sus pretensiones dando origen a la competencia
y dando lugar también a nuestras patinadas de mozalbetes transformando nuestro
lema a "Todos para 'UNA' (una "gila"), y UNA (la
"gila") para todos".
Les contaré por ahora una sencilla anécdota.
Era el 1 de febrero seguramente de 1974, Edgar, Lucho
Vega y yo nos encaminamos rumbo a Desaguadero a casa de Lucho Alí, era su
cumpleaños; íbamos provistos de vermouth con algunas cervecitas para celebrar
el santo de D'Artgnan y para eso queríamos acelerar el paso y si alguno de
nosotros no apuraba, cualquiera golpeaba alguna puerta y entonces quiera o no
había que correr, era una forma de "acelerar" aunque no exista consenso
para ello. De cualquier manera ese día decidimos no acortar caminos y
diligentemente seguimos el camino normal, aquella que ya casi para llegar a
casa de nuestro amigo, había o hay una capillita pasando por la ribera del río
Accoscca y escuchando el fuerte sonido de las aguas que golpeaba las piedras
que por ser tiempo de lluvias el río estaba cargado. Por esta parte el
resplandeciente sol no nos podía dar por la gran cantidad de árboles y donde
podíamos sentir un exquisita frescura y olor de todo el conjunto de la
naturaleza más el canto de los pajaritos. Maravilloso. Pues bien, Edgar y Lucho
silbaron nuestra característica tonada, yo jamás aprendí a silbar lo cual me
causó muchas dificultades y anécdotas, especialmente cuando pretendía a alguna
chica. "Orgullo Herido" salió a nuestro encuentro. El plan era que
tía Idolfa no debía enterarse de nuestra presencia, puesto que íbamos a
"malograr" a su hijo por sus 15 años; así que ingresamos
discretamente por alguna chacra, lejos de la vista de su mamá y de sus hermanos
mayores, logramos nuestro propósito y empezamos con los "salús",
nuestra charla al inicio básicamente eran chistes y tomaduras de pelo entre
nosotros hasta que por efectos del trago entramos el momento filosófico en la
que todos nos esforzábamos lo mejor que podíamos para expresar nuestros
pensamientos y/o sentimientos; es en aquel momento cuando el
"santuyocc" Lucho Alí nos discurseaba sobre la alimentación diciendo
que había que alimentarnos bien y demás; pero el momento "cumbre" fue
cuando dijo:
- Yo por ejemplo estoy bien alimentado; mis caldos de
gallina son de aquellas que con todo lujo se alimentan de las verduras más
frescas, granos finos, agua natural y que en sus paseos por toda la chacra
comen lo que les apetece. De esta forma yo jamás voy a ser IMPODEROSO y...
Ni bien dijo su palabrita: "impoderoso"
nosotros y él mismo, soltamos una carcajada que no olvido hasta ahora. No
podíamos ni respirar, con las justas Edgar balbuceó para repetir aquella
palabra y reirnos más; burlándonos porque creíamos que no era la palabra
apropiada sino que debía ser IMPOTENTE. Su lindo discurso que tan bien iba se
estropeó...
...///... Continuará...
TALLARINES DE “PISCCO*”
(*Piscco es pajarillo en quechua, para los que no saben)
Sería en los primeros meses del año 1986, los tiempos
duros por la titulación del Asentamiento Humano HUANTA. Mario Vilcatoma
Palomino, mi vecino en Huanta Chico y gran amigo, con quién siendo huamanguino
él y yo huantino teníamos una ” rivalidad” graciosa y espectacular; una persona
excelente, de un genio fuerte y fenomenal, ocurrente por antonomasia, autor de
muchas colgaduras y motes a los demás vecinos notorios del asentamiento ya sea
por sus costumbres o por su labor dentro del asentamiento, su oposición o por
lo que sea; Mario siempre fue y es genial en sus agudas observaciones y un
trabajador incansable para el logro del saneamiento físico legal de la
organización poblacional. La señora Feliciana Oré, la “mama Fela”, mi otra gran
vecina que se preocupada mucho por mí, una mujer como ninguna de un gran
corazón de oro puro y singular carisma, con una mirada dulce que reflejaba su
sencillez y bondad. Tenía la mama Fela una tiendecita en su chocita, como un
kiosco, digámosle bodeguita y donde muchas veces tuvimos reuniones ociosas pero
amenas de toda índole.
Pues bien, una tarde de un día de esos meses, Mario se
presentó en mi choza con dos “jebes” (hondas) y me dijo: Luchucha, vamos donde
“Chapatín” a cazar pisccuchas”. (“Chapatín” es un vecino fuera del asentamiento,
apellidado Zapata, frente a la actual casa de la señora Ilca Barrón, que era un
campo abierto que en cuyo fondo había muchos árboles donde vivía el tal
“Chapatín”), Ahí nos fuimos con Mario a cazar qoccños (tortolos); pocas veces
en mi vida había ido de caza, pero ante un huamanguino no podía quedarme atrás.
Tocamos el “clarín” para empezar… y no puedo negar el Mariucha tenía una buena
puntería, y yo también me debo felicitar porque nunca antes en mi vida por los
campos de mi Hantita había tenido tanto éxito como esa tarde; volvimos aparte
de los que teníamos desde nacidos, “cargaditos” de pisccos y rabiblancas, creo
un total de 15, dos terceras partes logradas por el gordito Mario.
Llevamos nuestro “cargamento” donde mama Fela, quién nos
amonestó:
- Ayyy, pobres pisccuchas, porque han hecho eso,
pobrillas… Ohhh don Mario, Luchito que malos para qué han hecho eso?
- Cómo que para qué, mama Fela?.- replicó Mario- Para
hacer tallarines, pe’
-Tallarines?
- Si mama Fela, véndeme fideos…- Cuando en ese momento
escuchamos unos saludos a nuestras espaldas, una chica que regresaba del centro
de Lima, a la que Mario la reclutó para que con mama Fela cocinen los
TALLARINES DE PISCCO. No esperamos mucho, que al cabo de pocos minutos ya
estábamos compartiendo la “faena”, casi calladitos por la exquisitez de la
comida, cuando mama Fela exclamó:
- Ay que que rico TALLARINES DE PISCCO, nunca había
comido.
- Ah, mama Fela –respondió Mario con picardía- ahora sí
rico, ¿no? Ya no son “pobrillas”, además mama Fela, piscco habrás comido aunque
NO en tallarines….
Todos soltamos una carcajada.
VIRGEN DE LA ASUNCIÓN
A propósito de mama Asunta. Allá por los años que los
pobladores de Azángaro huyendo de una enfermedad mortal, se asentaron en el
lugar que llamaron Huanta y que nadie puede asegurar del por qué de ese nombre;
esos años en que por algunas rencillas, no todos decidieron quedarse
exactamente en un mismo lugar, puesto que otro grupo se asentaron en Ccollpa,
de tal forma según dicen habían dos barrios. Sin embargo, pese a las rencillas
los flamantes lugareños huantinos por motivos de fiestas SI que se unían para
celebrar; tal el caso en agosto la fiesta patronal de la Virgen de Asunción a
cuya víspera habían venido los "otros" huantinos de Ccollpa que no
tenían fiesta patronal ni capilla. Cuentan que la confraternidad era muy
efusiva en la que menudeaba la comida, el licor y el aguardiente; bailaban como
descocidos, hombres y mujeres mientras los niños en sus juegos muy divertidos
comiendo los dulces preparados para la ocasión. En dicha festividad, dícese que
las mujeres llevaban la batuta en todo, inclusive determinar la hora del final
de fiesta para los locales o de la retirada para los visitantes, que por lo
general era antes de la medianoche con pretexto de evitar peleas por viejos
rencores o alguien inicie una “bronca” por tomar licor más de la cuenta. Aunque
la verdad era por la superstición y miedo de encontrarse con qarqachas,
demonios o con alguna mala señal. En tal sentido los de Ccollpa en grupo
canturreando huaynitos volvían a sus viviendas y para ello tenían que pasar por
la que ahora es la Plaza de Armas donde pocas casas habían y que por esa época
corría un arroyuelo de aguas límpidas que en cuya ribera como una alucinación
colectiva vieron a una hermosa mujer elegantemente vestida con un rebozo verde
y con un niño en un brazo, suponen lavando ropa; todos enmudecieron, viendo
como un haz de luz alumbraba a la mujer; cayeron de rodillas maravillados
imitando a la más anciana del grupo que con rosario en mano estaba orando.
Ninguno supo ni dio cuenta de cuánto tiempo estuvieron allí. Al día siguiente
reuniéndose para acudir a la misa de Mamacha Asunta, era el tema de
conversación en Ccollpa. Y cuando ya estuvieron con los otros huantinos del
otro barrio, todos al ganarse comentaban lo que les había ocurrido. Lo cual les
motivó unirse más para luego en el lugar donde vieron a esa deidad, los
pobladores de ambos barrios decidieron construir una capilla para la VIRGEN DEL
ROSARIO...
ANÉCDOTA EN MADRID
(Agosto 2012)
La música de Los Campesinos, está
bien marcada en mi memoria; pues de cuando yo era un niño mis padres solían
hacer sus reuniones en casa con la animación de este estupendo trío. Hasta el
olor de las pachamancas y el vino de los Farach puedo recordar cuando escucho
Profesorita, Por las puras, Carmencita, Sombrerito roto, Yaullillay, etc… En
contrapunto con Los Errantes de Chuquibamaba y sus canciones: Justo Cielo, A
los bosques yo me Interno, Una paloma sobre una rama, Llanto por Llanto. Y otros
más…
Y lo que es la vida. La semana pasada estuve en EL CHOLO,
restaurant peruano en Madrid, cuyo propietario Luis a quien solo conocía de
nombre y a donde he llevado a todos mis amigos y familiares que vinieron a
visitarme, venidos de Perú, USA, Francia; pero esta vez fui con mi amigo,
vecino y colega de trabajo Marco Guerrero Málaga a por unas “cañitas”,
abordamos la conversación con Luis sobre Los Campesinos y quién les dice:
resultó ser hijo de la hermana de Jorge Núñez del Prado, lo demostró
mostrándome su DNI español: Luis Vucetich Núñez del Prado, nacido en
Paucartambo, Cusco-Perú; créanme que para mí fue una tremenda alegría. Le
comenté sobre lo que escribí al inicio de este relato y enseguida nos narró una
anécdota que su tío Jorge le contó. Como sabemos él es abogado sanmarquino y en
virtud a esto dice que en Andahuaylas junto a los demás integrantes del trío
luego de la presentación, como siempre se reunieron con sus más acérrimos fans
y amigos: el juez, el alcalde, el datario, el párroco y en esta oportunidad con
unos nuevos y jóvenes: una muy guapa profesora y un sanitario a quien ya le
habían apodado “Pecho amarillo” (no aclaró por si era por “gorrión”), pero sí
dijo que éste no podía ocultar cuánto le gustaba la profesora y lo que es
mejor, a la profesora tampoco le era indiferente el sanitario; la reunión
transcurría muy entusiasta con las canciones, tragos, ocurrencias de Jorge el
más jaranero y con las miradillas que los jóvenes se daban; el hecho es que
todos estaban ebrios incluyendo el padre que pedía perdón a dios a cada momento
pero que no podía perderse la maravillosa noche con Los Campesinos. Ya era muy
tarde, quiero decir más bien que era muy temprano por la mañana del día
siguiente; cuando entre una de las canciones románticas, Jorge con ese don de
convencimiento y muy seguro de lo que decía hizo que los muchachos enamorados
ya, aceptaran casarse y que aprovecharan que estaban presente el cura, alcalde,
datario y juez; que él como abogado les garantizaba que con la mitad de ellos
tranquilamente podría realizarse el matrimonio. Así, ninguno de los presentes
se atrevió a contradecirle sino que accedieron solícitos y hasta con broma ir a
la municipalidad a realizar la ceremonia, no les importó la hora ni el estado
en que se encontraban; hasta el cura les bendijo y prometió extenderles la
partida y seguramente así lo hizo. Jorge había consumado una de sus más grandes
palomilladas y todos dejaron que el flamante matrimonio debía estar a solas y
se retiraron a DESCANSAR.
Al cabo de unos 20 años, Jorge hace nuevamente una larga
visita a Andahuaylas, siempre venía pero por poquito tiempo, es la tierra que
le tiene mucho afecto y recibe igualmente un cariño especial; y dice que cuando
estaba tomando un refresco en un restaurante, sintió una mano en el hombro,
volteó sorprendido y vio a un hombre “desconocido”, éste sin inmutarse le dijo:
“¿No se cuerda de mí?... soy “Pecho Amarillo”. Jorge palideció del susto, se
acordó de aquella noche que hizo casar a una joven pareja sin que se conozcan
lo suficiente y ya imaginaba que ese matrimonio habría resultado un martirio al
pobre jovenzuelo o a ambos. “Pecho Amarillo” lo había reconocido y se había
acercado a saludarlo y agradecerle por la tremenda felicidad que le había
conferido…
FRANCISCO “Paquito” DESMÉ ESPINOZA
En 1990 tuve la salvaje idea de importar un auto usado
desde Iquique. Estuve quince días en aquella ciudad cuya parte antigua es muy
parecida al también antiguo Callao. Recorría agobiado los galpones de Zofri
donde se encontraban los coches para venta venidos desde Japón... Y hubo que
pasar cinco días para decidirme con más fuerza que de gana porque soltaban
“bolas” que iban a cerrar las importaciones de autos y lo hice por un Toyota
Corolla Diesel; desaduanado en Tacna el Toyota como el tercer auto petrolero
que ingresaba al país, seguramente cierto, porque cuando entraba a una estación
de gasolina y aparcaba a lado del surtidor de diesel, los griferos me llamaban
a un surtidor de gasolina; en fin, al auto, el que luego de Lima lo llevé hasta
Huanta. Más cuando estuve otra vez en la capital, algo andaba mal en el motor,
cada mañana tenía problemas para arrancar el “bendito” coche. Era motivo de
risa en mis vecinos al verme empujar al “blanquiñoso petrolero” echando humo
negro toda mi cuadra. Y para el colmo, por entonces andaba más “misio” que un
cura franciscano sin capilla. Cerca a mi barrio iba de mecánicas en mecánicas,
a buscar alguna orientación; unos me decían que como es petrolero no tiene
bujías y seguramente están mal los inyectores; otros decían que las válvulas
están carbonizadas o que necesitaba cambio de metales; la verdad que a casa
volvía aparte de más desorientado, ¡TRAUMATIZADO!
Pero lúcido al fin y al cabo porque tuve la feliz idea de
ir a buscar a Paquito Desmé, y lo hice al SENATI. En la puerta de la
Institución, no me quisieron dejar ingresar por esas cosas del terrorismo, lo
hicieron solo cuando les dije que tenía cita con mi amigo y paisano huantino el
Profesor Francisco Desmé Espinoza que me está esperando. Cambiaron de actitud y
fueron más corteses indicándome donde encontraría al señor Director de
Automotores (tenía ese cargo,si mal no me acuerdo), noté con mucha complacencia
el enorme respeto que le tenían a Paquito. Pues bien, lo ubiqué y le relaté mi
problema. No hubo necesidad de tanto trámite ni ruego, me ofreció venir a
mirarlo; cuándo estuvimos con el coche recuerdo lo que dijo: ¡“¿quién habrá
sido el chuto ignorante de m… que dijo que no tiene bujías?, este motor
diesel-1C, usa bujías incandescentes más un pre-calentador y es todo tu
problema carajo!; linda y graciosa la manera de decir las cosas tan peculiar de
un gran amigo mayor huantino, que me complementó: “Cómprale un nuevo juego de
bújías pero INCANDESCENTES, llevando las muestras a la Av Iquitos, ahí lo
encuentras y ya”. Efectivamente ese fue todo el “trauma”. Nunca hasta ahora
pude darle un mejor agradecimiento, solo unas simples “gracias Paquito”.
Y… qué pasó con el coche? Pues lo vendí por los muchos
dolores de cabeza, pero con mucha pena porque era el que me llevaba de un amor
a otro amor…. Jeje