jueves, 6 de marzo de 2014

ANECDOTAS

LA PUNTUALIDAD EN TIEMPOS DE MI NIÑEZ

Recuerdo que era 1970, cursaba el último año de primaria y era una tarde de sábado; iba con un compañero y amigo, con las prisas a un campo a las afueras de mi ciudad andina Huanta-Ayacucho, para reunirnos con más chiquillos para jugar fútbol. Cuando intempestivamente me detuve; me acababa de acordar que no llevaba la propina que difícilmente obtuve de mi padre para el refresco y la apuesta, le dije a mi acompañante que tenía que volver a casa y que no tardaría. Mi amigo se enfadó, pues bien sabíamos que los que llegábamos tarde teníamos que esperar a mas chicos para hacer un tercer equipo para jugar y si no venían, "piña" nos pasábamos la tarde de "espectadores", algo que a nadie gustaba; pero comprendió mi aprieto, claro, sin plata tampoco podría jugar ni comprarme nada para la sed. Ya casi habíamos salido de la ciudad, por lo que no podíamos ver el reloj de la iglesia y mi amigo conduciéndome a la sombra me conminó: "ESCUPE SOBRE ESTA PIEDRA, SI SE SECA Y VEO QUE AUN NO REGRESAS, ¡ME VOY!.
...
Recurso que seguramente dio lugar a un dicho muy popular en mi región asistiéndonos con costumbre folklórica con palabras quechuas:
"LA VIDA ES UN TOQAY" (Toqay en quechua significa saliva); para expresar que la vida transcurre fugazmente.



Así cómo hay grandes y nefastas decepciones en la política; también existen satisfacciones, pero las mayores y grandes satisfacciones solo se obtendrán a lado del pueblo.

Les entrego una anécdota de cuando fui autoridad de Huanta distrito.



LOS TRES MOSQUETEROS HUANTINOS

A inicios de la década del '70, éramos cuatro chiquillos que en 1971 habíamos iniciado la secundaria en la Gran Unidad Escolar "GONZALEZ VIGIL"; los que podríamos decir que protagonizábamos una versión cantinflesca de la magistral novela de Alejandro Dumas autodenominándonos "LOS TRES MOSQUETEROS MÁS UNO DE YAPA" con nuestro lema "¡Todos para uno, uno para todos y aquel que diga que no, que se vaya a la cdsm!".
Éramos los que veníamos de la Escuela San Ramón: Luis Abel Vega Guillén, Edgar Arturo Cárdenas Gil y el que les narra Luis Wilfredo Guillén Rojas; conformábamos un TRIO famosito por las "palomilladas" desde el Jardín de Infancia donde dábamos dolores de cabeza a nuestras profesoras y madres a la vez de más de uno de nosotros; el cuarto que se nos unió, era venido de la primaria del Vigil: Lucio Abdul Alí Bastidas a quien con mucho gusto y algarrabía lo recibimos completando el grupo.
Pues bien; LUCHO ALÍ, es el que sería el D'ARTAGNAN, el "gascón huantino" que venía desde el barrio Desaguadero, más "arribita" de Cinco Esquinas; es el más noble y cándido, a lo mejor por haber nacido en la víspera del día de la Virgen Candelaria; pero sumamente "chacotero". Muy místico, siempre deseaba que todo esté bien hecho poniéndole mucha pasión a todo; sensible por demás, solía resentirse con facilidad, por ello se ganó el título de "Orgullo Herido".
Como ARAMIS perfilaba LUCHO VEGA, porque era el que más delicado, elegante y caballeroso procuraba ser; vanidoso, se alucinaba el más velludo y fungía ser el "Chapu" del grupo; extremadamente tímido con las chicas, aunque no nos lo admitía; nos mostraba su fuerte carácter a la hora de entrar a esa "lid", negándose a participar pretextando que tenía otros intereses. Con mucho cuidado y celosamente ocultaba aunque nos dábamos cuenta, que andaba enamorado de una chica muy guapa y que vivía cerca al estadio Municipal de Huanta a donde por amor caminaba procurando no ser "ampayado" por alguien indiscreto... Nunca, al menos yo, supe si habrían cortejado.
Yo, LUCHO GUILLÉN, era el ATHOS, mi personalidad mas bien era reservada, porque vivía atormentado por mi mala suerte, así como de volver a casa por si habría cometido una falta y que me esperaba algún castigo; soy el mayor de los cuatro por lo cual pretendía pero sin éxito mesurar nuestro comportamiento; y casi todos los años era elegido tesorero de mi sección promovido por mis "secuaces" por alardear que influíamos sobre los demás compañeros; no piensen mal, nunca por el interés de repartirnos las cuotas. También tímido con las chicas, pero para variar iba con discreción por Alameda a buscar a una que tenía varias hermanas mayores y un hermano que me producían más timidez aún.
EDGAR CARDENAS, era el PORTHOS, al que le encantaba vestir bien como a todos nosotros y presumir ser más alto de todos siendo el menor de todos, con Vega eran los mas alborotadores, una dupla "peligrosa"; ingenuo pero resuelto, jugaba bien al fútbol. Se ufanaba de tener romances clandestinos y tener "percha" de gran conquistador. Por lo que procurábamos aguarle sus pretensiones dando origen a la competencia y dando lugar también a nuestras patinadas de mozalbetes transformando nuestro lema a "Todos para 'UNA' (una "gila"), y UNA (la "gila") para todos".

Les contaré por ahora una sencilla anécdota.
Era el 1 de febrero seguramente de 1974, Edgar, Lucho Vega y yo nos encaminamos rumbo a Desaguadero a casa de Lucho Alí, era su cumpleaños; íbamos provistos de vermouth con algunas cervecitas para celebrar el santo de D'Artgnan y para eso queríamos acelerar el paso y si alguno de nosotros no apuraba, cualquiera golpeaba alguna puerta y entonces quiera o no había que correr, era una forma de "acelerar" aunque no exista consenso para ello. De cualquier manera ese día decidimos no acortar caminos y diligentemente seguimos el camino normal, aquella que ya casi para llegar a casa de nuestro amigo, había o hay una capillita pasando por la ribera del río Accoscca y escuchando el fuerte sonido de las aguas que golpeaba las piedras que por ser tiempo de lluvias el río estaba cargado. Por esta parte el resplandeciente sol no nos podía dar por la gran cantidad de árboles y donde podíamos sentir un exquisita frescura y olor de todo el conjunto de la naturaleza más el canto de los pajaritos. Maravilloso. Pues bien, Edgar y Lucho silbaron nuestra característica tonada, yo jamás aprendí a silbar lo cual me causó muchas dificultades y anécdotas, especialmente cuando pretendía a alguna chica. "Orgullo Herido" salió a nuestro encuentro. El plan era que tía Idolfa no debía enterarse de nuestra presencia, puesto que íbamos a "malograr" a su hijo por sus 15 años; así que ingresamos discretamente por alguna chacra, lejos de la vista de su mamá y de sus hermanos mayores, logramos nuestro propósito y empezamos con los "salús", nuestra charla al inicio básicamente eran chistes y tomaduras de pelo entre nosotros hasta que por efectos del trago entramos el momento filosófico en la que todos nos esforzábamos lo mejor que podíamos para expresar nuestros pensamientos y/o sentimientos; es en aquel momento cuando el "santuyocc" Lucho Alí nos discurseaba sobre la alimentación diciendo que había que alimentarnos bien y demás; pero el momento "cumbre" fue cuando dijo:
- Yo por ejemplo estoy bien alimentado; mis caldos de gallina son de aquellas que con todo lujo se alimentan de las verduras más frescas, granos finos, agua natural y que en sus paseos por toda la chacra comen lo que les apetece. De esta forma yo jamás voy a ser IMPODEROSO y...
Ni bien dijo su palabrita: "impoderoso" nosotros y él mismo, soltamos una carcajada que no olvido hasta ahora. No podíamos ni respirar, con las justas Edgar balbuceó para repetir aquella palabra y reirnos más; burlándonos porque creíamos que no era la palabra apropiada sino que debía ser IMPOTENTE. Su lindo discurso que tan bien iba se estropeó...

...///... Continuará...



TALLARINES DE “PISCCO*”

(*Piscco es pajarillo en quechua, para los que no saben)
Sería en los primeros meses del año 1986, los tiempos duros por la titulación del Asentamiento Humano HUANTA. Mario Vilcatoma Palomino, mi vecino en Huanta Chico y gran amigo, con quién siendo huamanguino él y yo huantino teníamos una ” rivalidad” graciosa y espectacular; una persona excelente, de un genio fuerte y fenomenal, ocurrente por antonomasia, autor de muchas colgaduras y motes a los demás vecinos notorios del asentamiento ya sea por sus costumbres o por su labor dentro del asentamiento, su oposición o por lo que sea; Mario siempre fue y es genial en sus agudas observaciones y un trabajador incansable para el logro del saneamiento físico legal de la organización poblacional. La señora Feliciana Oré, la “mama Fela”, mi otra gran vecina que se preocupada mucho por mí, una mujer como ninguna de un gran corazón de oro puro y singular carisma, con una mirada dulce que reflejaba su sencillez y bondad. Tenía la mama Fela una tiendecita en su chocita, como un kiosco, digámosle bodeguita y donde muchas veces tuvimos reuniones ociosas pero amenas de toda índole.
Pues bien, una tarde de un día de esos meses, Mario se presentó en mi choza con dos “jebes” (hondas) y me dijo: Luchucha, vamos donde “Chapatín” a cazar pisccuchas”. (“Chapatín” es un vecino fuera del asentamiento, apellidado Zapata, frente a la actual casa de la señora Ilca Barrón, que era un campo abierto que en cuyo fondo había muchos árboles donde vivía el tal “Chapatín”), Ahí nos fuimos con Mario a cazar qoccños (tortolos); pocas veces en mi vida había ido de caza, pero ante un huamanguino no podía quedarme atrás. Tocamos el “clarín” para empezar… y no puedo negar el Mariucha tenía una buena puntería, y yo también me debo felicitar porque nunca antes en mi vida por los campos de mi Hantita había tenido tanto éxito como esa tarde; volvimos aparte de los que teníamos desde nacidos, “cargaditos” de pisccos y rabiblancas, creo un total de 15, dos terceras partes logradas por el gordito Mario.
Llevamos nuestro “cargamento” donde mama Fela, quién nos amonestó:
- Ayyy, pobres pisccuchas, porque han hecho eso, pobrillas… Ohhh don Mario, Luchito que malos para qué han hecho eso?
- Cómo que para qué, mama Fela?.- replicó Mario- Para hacer tallarines, pe’
-Tallarines?
- Si mama Fela, véndeme fideos…- Cuando en ese momento escuchamos unos saludos a nuestras espaldas, una chica que regresaba del centro de Lima, a la que Mario la reclutó para que con mama Fela cocinen los TALLARINES DE PISCCO. No esperamos mucho, que al cabo de pocos minutos ya estábamos compartiendo la “faena”, casi calladitos por la exquisitez de la comida, cuando mama Fela exclamó:
- Ay que que rico TALLARINES DE PISCCO, nunca había comido.
- Ah, mama Fela –respondió Mario con picardía- ahora sí rico, ¿no? Ya no son “pobrillas”, además mama Fela, piscco habrás comido aunque NO en tallarines….
Todos soltamos una carcajada.




VIRGEN DE LA ASUNCIÓN


A propósito de mama Asunta. Allá por los años que los pobladores de Azángaro huyendo de una enfermedad mortal, se asentaron en el lugar que llamaron Huanta y que nadie puede asegurar del por qué de ese nombre; esos años en que por algunas rencillas, no todos decidieron quedarse exactamente en un mismo lugar, puesto que otro grupo se asentaron en Ccollpa, de tal forma según dicen habían dos barrios. Sin embargo, pese a las rencillas los flamantes lugareños huantinos por motivos de fiestas SI que se unían para celebrar; tal el caso en agosto la fiesta patronal de la Virgen de Asunción a cuya víspera habían venido los "otros" huantinos de Ccollpa que no tenían fiesta patronal ni capilla. Cuentan que la confraternidad era muy efusiva en la que menudeaba la comida, el licor y el aguardiente; bailaban como descocidos, hombres y mujeres mientras los niños en sus juegos muy divertidos comiendo los dulces preparados para la ocasión. En dicha festividad, dícese que las mujeres llevaban la batuta en todo, inclusive determinar la hora del final de fiesta para los locales o de la retirada para los visitantes, que por lo general era antes de la medianoche con pretexto de evitar peleas por viejos rencores o alguien inicie una “bronca” por tomar licor más de la cuenta. Aunque la verdad era por la superstición y miedo de encontrarse con qarqachas, demonios o con alguna mala señal. En tal sentido los de Ccollpa en grupo canturreando huaynitos volvían a sus viviendas y para ello tenían que pasar por la que ahora es la Plaza de Armas donde pocas casas habían y que por esa época corría un arroyuelo de aguas límpidas que en cuya ribera como una alucinación colectiva vieron a una hermosa mujer elegantemente vestida con un rebozo verde y con un niño en un brazo, suponen lavando ropa; todos enmudecieron, viendo como un haz de luz alumbraba a la mujer; cayeron de rodillas maravillados imitando a la más anciana del grupo que con rosario en mano estaba orando. Ninguno supo ni dio cuenta de cuánto tiempo estuvieron allí. Al día siguiente reuniéndose para acudir a la misa de Mamacha Asunta, era el tema de conversación en Ccollpa. Y cuando ya estuvieron con los otros huantinos del otro barrio, todos al ganarse comentaban lo que les había ocurrido. Lo cual les motivó unirse más para luego en el lugar donde vieron a esa deidad, los pobladores de ambos barrios decidieron construir una capilla para la VIRGEN DEL ROSARIO...




ANÉCDOTA EN MADRID
(Agosto 2012)

La música de Los Campesinos, está bien marcada en mi memoria; pues de cuando yo era un niño mis padres solían hacer sus reuniones en casa con la animación de este estupendo trío. Hasta el olor de las pachamancas y el vino de los Farach puedo recordar cuando escucho Profesorita, Por las puras, Carmencita, Sombrerito roto, Yaullillay, etc… En contrapunto con Los Errantes de Chuquibamaba y sus canciones: Justo Cielo, A los bosques yo me Interno, Una paloma sobre una rama, Llanto por Llanto. Y otros más…


Y lo que es la vida. La semana pasada estuve en EL CHOLO, restaurant peruano en Madrid, cuyo propietario Luis a quien solo conocía de nombre y a donde he llevado a todos mis amigos y familiares que vinieron a visitarme, venidos de Perú, USA, Francia; pero esta vez fui con mi amigo, vecino y colega de trabajo Marco Guerrero Málaga a por unas “cañitas”, abordamos la conversación con Luis sobre Los Campesinos y quién les dice: resultó ser hijo de la hermana de Jorge Núñez del Prado, lo demostró mostrándome su DNI español: Luis Vucetich Núñez del Prado, nacido en Paucartambo, Cusco-Perú; créanme que para mí fue una tremenda alegría. Le comenté sobre lo que escribí al inicio de este relato y enseguida nos narró una anécdota que su tío Jorge le contó. Como sabemos él es abogado sanmarquino y en virtud a esto dice que en Andahuaylas junto a los demás integrantes del trío luego de la presentación, como siempre se reunieron con sus más acérrimos fans y amigos: el juez, el alcalde, el datario, el párroco y en esta oportunidad con unos nuevos y jóvenes: una muy guapa profesora y un sanitario a quien ya le habían apodado “Pecho amarillo” (no aclaró por si era por “gorrión”), pero sí dijo que éste no podía ocultar cuánto le gustaba la profesora y lo que es mejor, a la profesora tampoco le era indiferente el sanitario; la reunión transcurría muy entusiasta con las canciones, tragos, ocurrencias de Jorge el más jaranero y con las miradillas que los jóvenes se daban; el hecho es que todos estaban ebrios incluyendo el padre que pedía perdón a dios a cada momento pero que no podía perderse la maravillosa noche con Los Campesinos. Ya era muy tarde, quiero decir más bien que era muy temprano por la mañana del día siguiente; cuando entre una de las canciones románticas, Jorge con ese don de convencimiento y muy seguro de lo que decía hizo que los muchachos enamorados ya, aceptaran casarse y que aprovecharan que estaban presente el cura, alcalde, datario y juez; que él como abogado les garantizaba que con la mitad de ellos tranquilamente podría realizarse el matrimonio. Así, ninguno de los presentes se atrevió a contradecirle sino que accedieron solícitos y hasta con broma ir a la municipalidad a realizar la ceremonia, no les importó la hora ni el estado en que se encontraban; hasta el cura les bendijo y prometió extenderles la partida y seguramente así lo hizo. Jorge había consumado una de sus más grandes palomilladas y todos dejaron que el flamante matrimonio debía estar a solas y se retiraron a DESCANSAR.
Al cabo de unos 20 años, Jorge hace nuevamente una larga visita a Andahuaylas, siempre venía pero por poquito tiempo, es la tierra que le tiene mucho afecto y recibe igualmente un cariño especial; y dice que cuando estaba tomando un refresco en un restaurante, sintió una mano en el hombro, volteó sorprendido y vio a un hombre “desconocido”, éste sin inmutarse le dijo: “¿No se cuerda de mí?... soy “Pecho Amarillo”. Jorge palideció del susto, se acordó de aquella noche que hizo casar a una joven pareja sin que se conozcan lo suficiente y ya imaginaba que ese matrimonio habría resultado un martirio al pobre jovenzuelo o a ambos. “Pecho Amarillo” lo había reconocido y se había acercado a saludarlo y agradecerle por la tremenda felicidad que le había conferido…




FRANCISCO “Paquito” DESMÉ ESPINOZA

En 1990 tuve la salvaje idea de importar un auto usado desde Iquique. Estuve quince días en aquella ciudad cuya parte antigua es muy parecida al también antiguo Callao. Recorría agobiado los galpones de Zofri donde se encontraban los coches para venta venidos desde Japón... Y hubo que pasar cinco días para decidirme con más fuerza que de gana porque soltaban “bolas” que iban a cerrar las importaciones de autos y lo hice por un Toyota Corolla Diesel; desaduanado en Tacna el Toyota como el tercer auto petrolero que ingresaba al país, seguramente cierto, porque cuando entraba a una estación de gasolina y aparcaba a lado del surtidor de diesel, los griferos me llamaban a un surtidor de gasolina; en fin, al auto, el que luego de Lima lo llevé hasta Huanta. Más cuando estuve otra vez en la capital, algo andaba mal en el motor, cada mañana tenía problemas para arrancar el “bendito” coche. Era motivo de risa en mis vecinos al verme empujar al “blanquiñoso petrolero” echando humo negro toda mi cuadra. Y para el colmo, por entonces andaba más “misio” que un cura franciscano sin capilla. Cerca a mi barrio iba de mecánicas en mecánicas, a buscar alguna orientación; unos me decían que como es petrolero no tiene bujías y seguramente están mal los inyectores; otros decían que las válvulas están carbonizadas o que necesitaba cambio de metales; la verdad que a casa volvía aparte de más desorientado, ¡TRAUMATIZADO!
Pero lúcido al fin y al cabo porque tuve la feliz idea de ir a buscar a Paquito Desmé, y lo hice al SENATI. En la puerta de la Institución, no me quisieron dejar ingresar por esas cosas del terrorismo, lo hicieron solo cuando les dije que tenía cita con mi amigo y paisano huantino el Profesor Francisco Desmé Espinoza que me está esperando. Cambiaron de actitud y fueron más corteses indicándome donde encontraría al señor Director de Automotores (tenía ese cargo,si mal no me acuerdo), noté con mucha complacencia el enorme respeto que le tenían a Paquito. Pues bien, lo ubiqué y le relaté mi problema. No hubo necesidad de tanto trámite ni ruego, me ofreció venir a mirarlo; cuándo estuvimos con el coche recuerdo lo que dijo: ¡“¿quién habrá sido el chuto ignorante de m… que dijo que no tiene bujías?, este motor diesel-1C, usa bujías incandescentes más un pre-calentador y es todo tu problema carajo!; linda y graciosa la manera de decir las cosas tan peculiar de un gran amigo mayor huantino, que me complementó: “Cómprale un nuevo juego de bújías pero INCANDESCENTES, llevando las muestras a la Av Iquitos, ahí lo encuentras y ya”. Efectivamente ese fue todo el “trauma”. Nunca hasta ahora pude darle un mejor agradecimiento, solo unas simples “gracias Paquito”.
Y… qué pasó con el coche? Pues lo vendí por los muchos dolores de cabeza, pero con mucha pena porque era el que me llevaba de un amor a otro amor…. Jeje